Cuando alguien empieza a cuidar su alimentación, suele aparecer la misma duda: ¿cuántos carbohidratos debo comer?, ¿las grasas engordan?, ¿necesito más proteína?
La realidad es más simple de lo que parece. Tu cuerpo no necesita dietas extremas ni cálculos complicados. Necesita equilibrio constante, no perfección.
Este artículo explica cómo lograrlo de forma práctica, especialmente si estás buscando bajar de peso, mejorar tu glucosa o simplemente sentir más energía durante el día.
Si vives con diabetes tipo 2 y sientes antojos intensos de azúcar por la mañana, en la tarde o en la noche, no estás imaginando cosas ni te falta fuerza de voluntad.
La ciencia lleva años estudiando este fenómeno y la respuesta es clara: tu cuerpo y tu cerebro están reaccionando a señales biológicas reales.
En este artículo te explicamos qué está pasando, por qué ocurre a distintas horas y cómo ajustar tus comidas y horarios para reducir esos antojos con base en evidencia clínica.
Nadie se despierta un día pensando: “Hoy voy a heredarle malos hábitos a mis hijos” y sin embargo, pasa. Todos los días en silencio.
El sobrepeso y la obesidad rara vez aparecen de la nada. No llegan por un solo alimento, ni por una semana difícil, ni por “falta de fuerza de voluntad”. Se construyen con el tiempo, dentro de casa, entre rutinas, horarios, decisiones automáticas y cansancio acumulado.
Y lo más duro de aceptar es esto: no solo nos afectan a nosotros, también se transmiten de generación en generación.
No es solo adicción, ni solo falta de voluntad. Pero sí es tu decisión.
Cuando tienes diabetes tipo 2 y sigues cayendo en el pan dulce o en la pasta, no es solo porque “se te antojó”. Hay ciencia detrás, emociones, hábitos... y sí, también decisiones.
Vamos por partes. Sin adornos.
Saltarse comidas es una de las estrategias más comunes cuando alguien quiere bajar de peso… y también una de las que más suele sabotear el proceso.
Sí, aunque suene contradictorio. Vamos a explicarlo sin tecnicismos, sin culpa y con un poco de humor, porque tu cuerpo ya tiene suficiente estrés como para que además le gritemos.
Bajar de peso no es solo una cuestión de voluntad. Es un proceso complejo donde intervienen el metabolismo, las emociones, la cultura, el entorno… y también la información. En Jul.ia hemos acompañado a miles de personas en su camino hacia una mejor salud, y hemos visto cómo algunos errores, aunque bien intencionados, pueden sabotear los resultados. Aquí te contamos los más comunes.
Cuando se vive con diabetes tipo 2, no se trata solo de cuánta grasa se consume, sino qué tipo de grasa y cómo se usa. Los aceites influyen directamente en la sensibilidad a la insulina, la inflamación y la salud cardiovascular —un punto clave en diabetes.
La buena noticia: no todos los aceites son iguales, y elegir bien puede marcar una diferencia real sin complicarte la vida.
Cada semana aparece la nueva fórmula “definitiva” para bajar de peso: dietas específicas, rutinas exactas y métodos con nombre pegajoso que prometen resultados rápidos y sostenibles. Uno de los más buscados recientemente es el método 30-30-30, pero no está solo: ayunos extremos, retos de 7 días, entrenamientos “quema grasa” y reglas universales que supuestamente funcionan para todos.
La insulina es un medicamento esencial para millones de personas con diabetes en todo el mundo. Sin embargo, su correcta conservación es fundamental para que mantenga su eficacia. Uno de los riesgos más importantes durante el almacenamiento o transporte es la exposición a temperaturas bajo cero, es decir, que la insulina se congele. ¿Por qué es tan grave? ¿Qué efectos tiene sobre el medicamento? ¿Qué se debe hacer si esto ocurre?
Cada vez más personas entre 20 y 30 años viven con diabetes tipo 2 y, aunque son jóvenes, eso no las hace inmunes al impacto emocional del diagnóstico. La falta de representación, la presión social y los comentarios que minimizan lo que sienten pueden generar tristeza y aislamiento. Este artículo busca visibilizar esa experiencia, validar las emociones y ofrecer consejos prácticos para afrontar la tristeza sin culpa y con mayor acompañamiento.