Errores comunes al intentar bajar de peso

1. Empezar con dietas extremas
La promesa de resultados rápidos es tentadora, pero las dietas muy restrictivas suelen tener un efecto rebote. Al reducir drásticamente las calorías, el cuerpo entra en modo de defensa: disminuye el metabolismo y aumenta la ansiedad por comer. El resultado es una pérdida inicial seguida por una recuperación del peso (a veces incluso mayor).
✔ Lo mejor: Priorizar una alimentación sostenible, suficiente y adaptada a ti. Bajar poco a poco es más efectivo a largo plazo.
2. Pensar que “comer menos” siempre es mejor
No todas las calorías son iguales. Saltarse comidas o vivir con hambre solo genera más descontrol y puede afectar la masa muscular, la energía y las hormonas. Comer menos de lo necesario también puede generar picos de ansiedad que terminan en atracones.
✔ Lo mejor: Comer con regularidad, balanceando proteínas, grasas y carbohidratos complejos. Tu cuerpo necesita energía para quemar energía.
3. Usar el ejercicio como castigo
Muchos empiezan rutinas durísimas para “quemar” lo que comieron. Este enfoque genera culpa, fatiga y suele terminar en abandono. Además, el ejercicio excesivo sin una alimentación adecuada puede aumentar el cortisol (hormona del estrés) y dificultar la pérdida de grasa.
✔ Lo mejor: Moverte de forma constante y agradable. Caminar, bailar, hacer fuerza… no todo es correr o matarte en el gym. El ejercicio debe sumar, no restar.
4. Ignorar el sueño y el estrés
Dormir mal y vivir estresado afecta directamente tu metabolismo. Aumenta el apetito, desregula la glucosa y dificulta la toma de decisiones saludables.
✔ Lo mejor: Prioriza el descanso. Un adulto necesita entre 7 y 9 horas de sueño de calidad. Técnicas de relajación, rutina nocturna y límites con pantallas ayudan muchísimo.
5. Querer resultados sin entender tu cuerpo
Cada cuerpo es diferente: hay quienes bajan peso fácil, y quienes necesitan más tiempo. Hay quienes retienen líquidos, tienen resistencia a la insulina o problemas hormonales no diagnosticados. Si no entiendes lo que te pasa, puedes culparte innecesariamente.
✔ Lo mejor: Escuchar a tu cuerpo, registrar cómo te sientes y buscar apoyo profesional o herramientas que te ayuden a encontrar patrones. En Jul.ia, te ayudamos justo con eso.
6. Creer que todo es fuerza de voluntad
La fuerza de voluntad no dura para siempre. Cuando el entorno no te ayuda, cuando hay trauma, fatiga o desregulación metabólica, no es solo cuestión de querer. No estás roto: estás luchando contra un sistema que muchas veces no está diseñado para cuidarte.
✔ Lo mejor: Diseñar hábitos alcanzables, con acompañamiento y compasión. Cambiar no es una carrera, es un camino.
7. Medir el éxito solo con la báscula
El peso es un dato, no la historia completa. Puedes estar perdiendo grasa y ganando músculo. Puedes mejorar tu energía, digestión o inflamación sin que la báscula se mueva.
✔ Lo mejor: Celebrar otros indicadores: cómo duermes, cómo te sientes, cómo comes, cómo te mueves. Eso también es salud.